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Acerca del divorcio

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  • Acerca del divorcio

    Que tal, tengo una inquietud al respecto, y sobre todo, una disyuntiva en mi vida personal

    Asisto a la iglesia desde los 12 años, y por obvias razones soy bautizado y miembro regular, actualmente tengo 35.

    Brevemente resumo mi situación, me casé a los 25, no con la persona que me hubiera gustado o hubiera elegido para tal cosa, me casé (casamiento civil solamente) por embarazo inesperado (porque aún siendo cristianos erramos, y, finalmente me casé por afrontar las consecuencias), pero sobre todo para darle lo mejor a ése niño, el cuál actualmente tiene 11 años, y digo lo mejor, porque aún hoy, a 11 años creo que fué la mejor decisión, por "azares del destino" tuvimos otro hijo de 5 años actualmente.

    Nunca he estado a gusto ni convencido con la que es mi esposa porque nunca me ha llenado como persona y muchas veces he renegado el hecho de estar con ella, creo que como sociedad tendemos a ser infelices por el qué dirán y por qué no decirlo, por nuestras creencias, valores y costumbres. No niego que ha habido momentos bonitos y felices, pero nunca amor de mi parte, de ella sí, porque finalmente sabemos que las mujeres toman todas éstas cosas de forma distinta, de hecho en muchas ocasiones le he hecho saber mi descontento, es raro...heme aquí aún casado.

    La cosa es que conozco a una persona actualmente (nos conocemos hace 1 año y saliendo ocasionalmente 6 meses) que me gusta y llena ésos huecos y más, me siento bien con ella (no ha habido relaciones), desde la plática hasta su trato y familia, he hecho muchas cosas que ni siquiera con mi esposa hice en su momento, porque jamás fué mi idea terminar casado con ella. Tampoco es un affaire o un capricho, porque no es la primera vez que he pensado en separarme, actualmente estoy decidiendo ésa parte. Cabe mencionar que es la 1era persona con la que salgo desde que me casé (insisto, no convencido con mi matrimonio y pareja desde que nos juntamos) así que no es por ella que esté en ésta situación.

    En casos como éstos, de matrimonios no por amor, sino por otras razones ¿qué opina la iglesia sobre ellos y su separación?  porque ni qué decir de la Biblia, que trata sobre el matrimonio en el supuesto del amor.

    Saludos y espero comentarios,

  • #2
    Saludos.

    Primeramente te aconsejo no poner pretextos. Convencido o no, decidiste siendo un adulto casarte con tu esposa. Honestamente eso de "no estaba muy convencido" resulta hasta infantil. Lo primero que debes hacer es asumir tu responsabilidad pues es obvio que evitas hacerte responsable y lo reafirmas al mencionar a tu segundo hijo cómo un "azar del destino" (nunca te explicaron como se hacen los niños?). Sea hombrecito, sea adulto y asuma su responsabilidad. Usted decidió inicialmente tener relaciones con su novia y debido a esto tuvieron un hijo. Usted decidió casarse con ella por no tener el valor de decir no, ni la inteligencia de ver que eso no es lo que quería para usted.
    Usted ha decidido jugar con los sentimientos de su esposa al continuar teniendo una vida íntima con su esposa y así tener otro hijo ( no es hijo del azar, es hijo suyo y de su irresponsabilidad)
    Y por último, Usted decidió enrolarse en una nueva relación con esta otra chica, y tambien usted decidió "enamorarse" de ella (y lo pongo entre comillas porque es muy dudoso que alguien que no sabe definir lo que quiere y no puede decidir por si mismo por miedo a aceptar su responsabilidad en su misma vida, este enamorado).

    Que piensa la iglesia? Está mal. Serás disciplinado si te divorcias.

    Como hombre te digo. Divorciate, decide tú y afronta las consecuencias. Te aseguro que después de un tiempo verás a tu nueva novia de la misma forma que ves a tu esposa hoy, pues el problema no es ella, el problema eres tú. Deja de buscar pretextos que te exculpen
    Asume la responsabilidad de cada una de tus decisiones, madura y afronta tus consecuencias, eso te hará adulto.

    Date cuenta del tiempo que le has hecho perder a tu esposa y como has jugado con sus sentimientos, del mal ejemplo que le has dado a tus hijos y el daño que les has hecho, de como has permitido que la nueva chica albergue esperanzas y quizás se enamore de ti sabiendo tu de antemano que estando casado tal vez nunca puedas corresponderle, jugando así con los sentimientos y el tiempo de una segunda dama (no fue suficiente con tu esposa) pero sobre todo, date cuenta que por tu falta de decisión, tu falta de valor y tu inmadurez te has burlado y haz jugado de la institución más hermosa que ha establecido Dios, el matrimonio.

    Estas jugando con tu vida, con tu esposa, con tus hijos, con tu amiga y con Dios. Deberías darte cuenta de eso.
    Si retrajeres del sábado tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y al sábado llamares delicias, santo, glorioso de Jehová; y lo venerares, no hacinedo tus caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus palabras: Entonces te delelitarás en Jehová; y yo te haré subir sobre las alturas de la tierra, y te daré á comer la heredad de Jacob tu padre: porque la boca de Jehová lo ha hablado..

    Isaías 58:13,14.

    Comentario


    • #3
      Agradezco la respuesta.Krishkern 1

      1. No son pretextos, por éso expliqué que nunca fué mi intención casarme con ella, decidí casarme, precisamente por asumir mi responsabilidad y no dejar un hijo a la deriva.
      2. Puse azares del destino entre comillas, porque me pasó como a muchas parejas que, aunque no se quieren, tienen más de un hijo.
      3. Soy tan responsable de mis actos que a mis hijos les he dado lo mejor y los quiero mucho, éso sí, puedo decir que lo mejor que tengo en la vida, en cuanto a ellos jamás rehuí aceptar mi responsabilidad. Pude darles casa, buen estilo de vida y tiempo de calidad, platico con ellos, veo tv, leemos, estudiamos la lección y así, tampoco soy un modelo de padre pero doy lo mejor para ellos.
      4. "Usted decidió casarse con ella por no tener el valor de decir no, ni la inteligencia de ver que eso no es lo que quería para usted." Ni más ni menos, pero a 11 años, como dije, fué lo mejor porque en la familia materna no hay por dónde irle.
      5. En cuanto a la otra chica, dije que me satisface como persona y he hecho cosas que nunca con mi esposa, en su momento mi novia,
      6. Madurar y afrontar las consecuencias es lo que he hecho hasta ahora sólo que tampoco quiero estar 50 años con alguien a quien no amo, éso lo expliqué de entrada.
      7. Creo q ambos hemos perdido tiempo por igual, no he sido mal ejemplo, tanto que ellos mentalmente están sanos y sin problemas emocionales que redunden en conflictos escolares, agresividad y cosas por el estilo.

      Agradezco tu punto de vista, y, lo tomaré en cuenta, los puntos antes expuestos no son una excusa, sólo los pongo como aclaración a ciertas cosas mencionadas en la respuesta, valoro mucho el tiempo q tomaste al dar tu opinión.

      Precisamente no quiero jugar con cosas tan serias, si no, hacer algo ahora que hay tiempo.

      Saludos

      Comentario


      • #4
        Publicado originalmente por edgard80 Ver Mensaje
        Agradezco la respuesta.Krishkern 1

        1. No son pretextos, por éso expliqué que nunca fué mi intención casarme con ella, decidí casarme, precisamente por asumir mi responsabilidad y no dejar un hijo a la deriva.
        2. Puse azares del destino entre comillas, porque me pasó como a muchas parejas que, aunque no se quieren, tienen más de un hijo.
        3. Soy tan responsable de mis actos que a mis hijos les he dado lo mejor y los quiero mucho, éso sí, puedo decir que lo mejor que tengo en la vida, en cuanto a ellos jamás rehuí aceptar mi responsabilidad. Pude darles casa, buen estilo de vida y tiempo de calidad, platico con ellos, veo tv, leemos, estudiamos la lección y así, tampoco soy un modelo de padre pero doy lo mejor para ellos.
        4. "Usted decidió casarse con ella por no tener el valor de decir no, ni la inteligencia de ver que eso no es lo que quería para usted." Ni más ni menos, pero a 11 años, como dije, fué lo mejor porque en la familia materna no hay por dónde irle.
        5. En cuanto a la otra chica, dije que me satisface como persona y he hecho cosas que nunca con mi esposa, en su momento mi novia,
        6. Madurar y afrontar las consecuencias es lo que he hecho hasta ahora sólo que tampoco quiero estar 50 años con alguien a quien no amo, éso lo expliqué de entrada.
        7. Creo q ambos hemos perdido tiempo por igual, no he sido mal ejemplo, tanto que ellos mentalmente están sanos y sin problemas emocionales que redunden en conflictos escolares, agresividad y cosas por el estilo.

        Agradezco tu punto de vista, y, lo tomaré en cuenta, los puntos antes expuestos no son una excusa, sólo los pongo como aclaración a ciertas cosas mencionadas en la respuesta, valoro mucho el tiempo q tomaste al dar tu opinión.

        Precisamente no quiero jugar con cosas tan serias, si no, hacer algo ahora que hay tiempo.

        Saludos
        Pues no se qué esperas que te diga alguien.

        Primero, casarte para no tener un hijo a la deriva, es realmente muy arcaico. De hecho, el casarse por embarazo es cometer un error que profundizar uno anterior. Tanto tú como tu esposa podran asumir su rol como padres (física, afectiva, emocional, económica y espiritualmente) sin la necesidad de ser esposos. Pero tú incapacidad de verlo así te hizo tomar una decisión equivocada.

        Presentas un cuadro muy claro de victimismo. "Yo no quería, pero tuve que hacerlo y gracias a mi mis hijos están mejor porque la familia de ella Pfff" estoy parafraseando, lo lamento, no eres el héroe, al contrario.

        En relación con la otra chica, como te permites esas salidas ocasionales siendo tu un hombre casado? Jesús hablo sobre el adulterio y especifico que no es necesario tener relaciones sexuales con una tercera persona para cometerlo. Como adventistas pregonamos la vigencia y validez de los 10 mandamientos y no adulterar es uno de ellos.

        Primeramente debes ver y reconocer la cadena de errores que has cometido, aceptarlos como responsabilidad tuya y sobre todo, dejar de cometerlos.

        Si quieres un consejo sobre que hacer, pon todo en oración, analiza profundamente y si consideras que no hay solución entonces divorciate, yo soy hijo de padres divorciados y se que no es ni el fin del mundo ni la peor cosa que pueda suceder, solo ten presente que tú separación es con tu esposa, no con tus hijos ( es muy popular que digan eso pero muy poco frecuente que se lleve a cabo), aunque como hombre, cristiano y adulto te aseguro que no es la mejor opción siempre, de hecho la mayoría de las veces es solo un paliativo.

        Si te sirve, te recomiendo leer, estudiar el libro de proverbios, cantares y salmos.

        Por último y aunque al parecer no te lo has cuestionado, no creo que tu relación con la otra chica es lo mejor, deberías alejarte, sin importar el motivo, eres un hombre casado y lo que haces se llama adulterio, con o sin encuentros sexuales lo es.
        Si retrajeres del sábado tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y al sábado llamares delicias, santo, glorioso de Jehová; y lo venerares, no hacinedo tus caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus palabras: Entonces te delelitarás en Jehová; y yo te haré subir sobre las alturas de la tierra, y te daré á comer la heredad de Jacob tu padre: porque la boca de Jehová lo ha hablado..

        Isaías 58:13,14.

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        • #5
          Posición de la Iglesia en cuanto al divorcio y el nuevo casamiento: (De acuerdo al Manual de Iglesia, pag 162 en adelante)

          La Iglesia es consciente de que, a la luz de las enseñanzas bíblicas sobre el matrimonio, las relaciones conyugales se hallan, en muchos casos, por debajo del ideal. El problema del divorcio y del nuevo casamiento puede verse en su verdadera dimensión solamente cuando se lo contempla desde el punto de vista del cielo, y se lo contrasta con el trasfondo histórico del Huerto del Edén. El centro del sagrado plan de Dios para nuestro mundo fue la creación de seres hechos a su imagen, que se multiplicarían y llenarían la tierra, y que vivirían juntos en pureza, armonía y felicidad. El Señor formó a Eva del costado de Adán y se la dio como esposa. Así se estableció el matrimonio, siendo Dios el autor de la institución y el oficiante del primer casamiento. Después de que el Señor le revelara a Adán que Eva era verdaderamente hueso de sus huesos y carne de su carne, nunca podría surgir en su mente alguna duda de que ellos dos eran una sola carne. Ni jamás podría suscitarse una duda en la mente de ninguno de los integrantes de la santa pareja sobre la intención de Dios: que su hogar perdurara para siempre.
          La Iglesia se adhiere sin reservas a este concepto del matrimonio y del hogar, y cree que cualquier degradación de tan elevado criterio es prácticamente una degradación del ideal celestial. La creencia de que el matrimonio es una institución divina se fundamenta en las Sagradas Escrituras. Por lo tanto, todo pensamiento y razonamiento en el desconcertante campo del divorcio y de un nuevo matrimonio debe armonizarse constantemente con aquel sagrado ideal revelado en el Edén. La Iglesia cree en la ley de Dios; cree también en la misericordia perdonadora de Dios. Cree que quienes cometieron transgresiones en materia de divorcio y de un nuevo casamiento pueden encontrar la victoria y la salvación tan ciertamente como los que fallaron en cualquier otra de las sagradas normas divinas. Nada de lo que aquí se presenta tiene la intención de minimizar ni la misericordia ni el perdón de Dios. En el temor del Señor, la Iglesia establece los principios y las prácticas que deben aplicarse en este aspecto del matrimonio, el divorcio y el nuevo casamiento. Aunque el matrimonio fue realizado por primera vez por el mismo Dios, se reconoce que los seres humanos viven ahora bajo gobiernos civiles; por lo tanto, el matrimonio tiene un aspecto divino y otro civil. El aspecto divino está gobernado por las leyes de Dios; el civil, por las leyes del estado. En consonancia con estas enseñanzas, la siguiente declaración establece la posición de la Iglesia:

          1. Cuando Jesús dijo: «No lo separe el hombre», estableció una norma de comportamiento para la Iglesia bajo la dispensación de la gracia, que debe trascender todas las promulgaciones civiles que vayan más allá de la interpretación de la ley divina que gobierna la relación conyugal. Aquí el Señor da a sus seguidores una regla a la que deben adherirse, independientemente de si el estado, o las costumbres en boga, permiten, o no, mayores libertades. «En el Sermón del Monte, Jesús indicó claramente que el casamiento no podía disolverse, excepto por infidelidad a los votos matrimoniales» (DMJ 56; ver también Mat. 5: 32; 19: 9).
          2. Se ha considerado por lo general que la infidelidad al voto matrimonial se refiere al adulterio y a la fornicación. Sin embargo, la palabra que en el Nuevo Testamento se traduce como «fornicación» incluye también otras irregularidades sexuales (1 Cor. 6: 9; 1 Tim. 1: 9, 10; Rom. 1: 24-27). Por lo tanto, las perversiones sexuales, incluyendo el incesto, el abuso sexual de menores y las prácticas homosexuales, se consideran asimismo como un mal uso de las facultades sexuales, y son una violación de la intención divina del matrimonio. Como tales, son causa justa de separación o divorcio. Aunque las Escrituras permiten el divorcio por las razones anteriormente mencionadas, o por abandono por parte del cónyuge incrédulo (1 Cor. 7: 10-15), la iglesia y los afectados deben hacer esfuerzos diligentes para lograr una reconciliación, instando a los cónyuges a manifestar mutuamente un espíritu cristiano de perdón y restauración. Se insta a la iglesia a tener una actitud amorosa y redentora con la pareja con el fin de apoyarla en el proceso de reconciliación.
          3. En el caso de que la reconciliación no se produzca, el cónyuge que permaneció fiel a los votos matrimoniales tiene el derecho bíblico de obtener el divorcio, así como de volver a casarse.
          4. El cónyuge que violó el voto matrimonial (ver los puntos 1 y 2) estará sujeto a la disciplina de la iglesia local (ver pp. 54-60). Si dicho cónyuge está genuinamente arrepentido, podrá ser sometido a censura por un período determinado, en vez de separarlo de la feligresía de la iglesia. Si no da evidencias de pleno y sincero arrepentimiento, será separado de la feligresía de la iglesia. En caso de que la violación haya significado oprobio público para la causa de Dios, la iglesia, con el fin de proteger sus normas y su buen nombre, puede separar a tal persona de la feligresía de la iglesia. Cualquiera de estas formas de disciplina será aplicada por la iglesia local de una manera tal que intente lograr los dos objetivos de la disciplina eclesiástica: corregir y redimir. En el evangelio de Cristo, la parte redentora de la disciplina siempre está ligada a una transformación auténtica del pecador en una nueva criatura en Cristo Jesús.
          5. El cónyuge que violó el voto matrimonial y se divorcia no tiene el derecho moral de volver a casarse mientras el cónyuge que fue fiel a dicho voto se mantenga con vida y permanezca sin casarse y casto. La persona que en estas circunstancias vuelva a contraer matrimonio será dada de baja de la feligresía de la iglesia. La persona con quien él o ella se case, si es miembro de la iglesia, también será separada de la misma.
          6. Se reconoce que algunas veces las relaciones matrimoniales se deterioran hasta tal punto que es mejor que los cónyuges se separen. «Pero a los que están unidos en matrimonio, mando, no yo, sino el Señor: Que la mujer no se separe del marido. Y si se separa, quédese sin casar, o reconcíliese con su marido; y que el marido no abandone a su mujer» (1 Cor. 7: 10, 11). En muchos de esos casos, la custodia de los hijos, el acuerdo sobre los derechos de propiedad o aun la protección personal pueden hacer necesario un cambio en el estado civil. En estos casos puede ser conveniente obtener lo que en algunos países se denomina separación legal. Sin embargo, en otras jurisdicciones, tal separación se puede lograr únicamente por medio del divorcio. Una separación o divorcio que es el resultado de factores tales como la violencia física, y donde no ha intervenido la «infidelidad al voto matrimonial» (ver los puntos 1 y 2), no concede a ninguno de los cónyuges el derecho bíblico de volver a casarse. Una excepción es que la otra persona haya vuelto a casarse, haya cometido adulterio o fornicación, o haya muerto. Si un miembro que se ha divorciado en las condiciones anteriores vuelve a casarse sin respetar estas razones bíblicas, será separado de la feligresía de la iglesia; y la persona con quien se case, si es miembro, también será separada de la feligresía de la iglesia (ver pp. 53-57).
          7. El cónyuge que violó el voto matrimonial y se divorció, y fue separado de la feligresía de la iglesia y se volvió a casar, o la persona que se divorció por otros motivos fuera de los mencionados en los puntos 1 y 2, y se vuelve a casar, y es separada de la feligresía de la iglesia, será considerada inelegible para volver a ser aceptada como miembro de la iglesia, excepto en la forma que se estipula más adelante.
          8. El contrato matrimonial no es solamente sagrado, sino que es también posiblemente más complejo cuando, por ejemplo, hay niños de por medio. Por lo tanto, en una petición de readmisión a la feligresía de la iglesia, las opciones disponibles para la persona arrepentida pueden estar muy limitadas. Antes de que adopte una resolución final, la iglesia someterá la petición de readmisión a la junta directiva de la asociación, a través del pastor o del encargado del distrito, para pedir consejo y sugerencias sobre cualquier posible paso que la persona o las personas arrepentidas deban dar para lograr tal readmisión.
          9. La readmisión de los miembros que fueron desfraternizados por las razones mencionadas en los puntos anteriores se hará normalmente sobre la base de un nuevo bautismo (ver pp. 59, 60).
          10. Cuando una persona que fue dada de baja de la feligresía de la iglesia por las razones anteriores es readmitida en dicha feligresía, según se establece en el punto 8, se debe ejercer todo el cuidado posible para salvaguardar la unidad y la armonía de la iglesia, no asignándole a tal persona responsabilidades como dirigente. En concreto se debe evitar que se le asignen posiciones que requieran el rito de la ordenación, a menos que sea después de un cuidadoso análisis con la administración de la asociación.
          11. Ningún pastor debe oficiar en el nuevo casamiento de una persona que, bajo las estipulaciones de los párrafos precedentes, no tenga derecho, según la Biblia, a volver a casarse.
          Todo lo puedo en cristo que me fortalece

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          • #6
            Publicado originalmente por edgard80 Ver Mensaje
            .... No niego que ha habido momentos bonitos y felices, pero nunca amor de mi parte, de ella sí, porque finalmente sabemos que las mujeres toman todas éstas cosas de forma distinta..
            Pudiera ser que a estas alturas ya hayas decidido...

            -

            Publicado originalmente por edgard80 Ver Mensaje
            ...porque jamás fué mi idea terminar casado con ella.
            Esa parte se me hace egoista, si nunca de los nuncas pensabas "casarte" o unirte a ella, porqué etonces o cómo la "convenciste" para mantener actividad reservada a los casados?

            Publicado originalmente por edgard80 Ver Mensaje
            (insisto, no convencido con mi matrimonio y pareja desde que nos juntamos)
            Pides consejo pero, harías lo que se te diga o vas a estar vez tras vez buscando pretextos para seguir con tu indecisión?


            Publicado originalmente por edgard80 Ver Mensaje
            En casos como éstos, de matrimonios no por amor, sino por otras razones ¿qué opina la iglesia sobre ellos y su separación?,
            Por acá hay algunos consejos...


             
            El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende ( Sal. 34:7)

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