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Los milagros no se explican,solo se aceptan

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  • Los milagros no se explican,solo se aceptan

    FUERZA PARA CREER


    Los milagros no se explican…se aceptan

    ¿Por qué nos resulta difícil amar a Dios a pesar de todo lo que hizo por nosotros?

    En el capítulo 3 de Juan encontramos la historia de un hombre que no conseguía amar a pesar de tener abundante conocimiento bíblico.
    Una noche se levantó y buscó a Jesús, sabía donde encontrarlo.
    Estudiaba las profecías y todo señalaba que Cristo era el Mesías que había de venir. Su problema no era falta de conocimientos.
    La tragedia de Nicodemo consistía en el hecho de que nunca había tenido un encuentro personal con Cristo.
    Amparado por las sombras de la noche, se dirigió al lugar donde estaba Jesús. En el fondo tenía vergüenza de que otros lo vieran procurando ayuda. Después de todo era un dirigente de la iglesia.¿se dan cuenta del drama de aquel hombre? Lleno de teorías ,lleno de doctrinas , lleno de profecías , sintiéndose solo, precisando ayuda, angustiado y sin embargo, impedido, debido al status, de correr como el joven rico y caer a los pies de Cristo diciendo: Señor estoy perdido ¿qué debo hacer para obtener la vida eterna?
    No fue difícil para Nicodemo encontrar a Jesús. Cristo estaba en el monte de los olivos esperándolo con los brazos abiertos. Sus miradas se encontraron.
    Era el encuentro de la paz y la desesperanza, de la calma y la angustia, de la plenitud y el vacío, de la certeza y la incertidumbre.
    Los ojos de Cristo que irradiaban amor, paz y perdón, penetraron su corazón. Nicodemo trató de abrir el corazón, contar sus tristezas, hablar de sus fracasos, de la confusión que lo inquietaba, pero no pudo. Su orgullo habló más alto.
    - Rabí- dijo- sabemos que eres un maestro venido de Dios, porque nadie puede hacer estas señales que haces si Dios no estuviese con él.
    - Jesús miró a Nicodemo y vio a través de sus ojos una persona angustiada. No eran las profecías, lo que estaba necesitando
    - Nicodemo – le dijo Cristo- Necesitas nacer de nuevo. Necesitas convertirte. Este es tu problema, y mientras no experimentes el nuevo nacimiento de nada vale estar en la iglesia, ni conocer las doctrinas, ni tener un cargo en la dirección de la misma. Nada sustituye a la experiencia de la conversión.
    Cuenta una historia que cierto día, andando por los estrechos de un cerro un pastor fue sorprendido por un perro que comenzó a ladrar. Por falta de experiencia, el pastor comenzó a correr, y poco segundos después ya no era un solo perro, sino todos los perros del barrio los que corrían tras de él. Asustado tuvo que empujar la puerta de una casa y esconderse de los perros enfurecidos. Pero cuando se dio cuenta de donde estaba, hubiera preferido que los perros lo alcanzaran allá fuera. Era un cuarto oscuro y poco ventilado, iluminado por dos velas grandes en el centro de la mesa.
    Había un olor horrible. Encima de la mesa se podía ver una pequeña montaña de ceniza de cigarrillos y hojas de coca. En torno a la mesa había mujeres borrachas y en el suelo, botellas vacías de bebidas alcohólicas.
    En fracción de segundos, se vio rodeado por las mujeres. Les pidió disculpas. Les explicó que había entrado por causa de los perros, pero no valió de nada su cortesía y buenas maneras. A la fuerza consiguió salir.
    Algunos días después, una de aquellas mujeres abordó al pastor en la calle y le dijo:
    - ¿fue usted el que entró el otro día, perseguido por los perros?
    - Si dijo el pastor- y le pidió disculpas una vez más.
    - ¿disculpas? Dijo sorprendida, y añadió- no señor me parece que somos nosotras las que tenemos que disculparnos.
    - El le explicó que era un pastor y que estaba predicando todas las noches en un salón, en la parte alta del cerro y le invitó a asistir a a dichas conferencias.
    Aquella noche, para sorpresa del pastor, ella estaba allí. Había bebido bastante y se durmió durante la predicación. A la noche siguiente regresó, y también a la otra y a la otra.
    Siempre embriagada, dormía mientras el pastor hablaba.
    Un día esta mujer buscó al pastor, angustiada y oliendo a alcohol:
    -pastor, necesito hablar con usted. Mi vida es una tragedia, usted puede pensar que yo no entiendo nada de lo que habla, porque siempre estoy bebida, pero infelizmente, entiendo todo, pastor y estoy desesperada.
    El pastor la miró con simpatía. Era fácil ver en su rostro, en sus ojos, en las lagrimas que pugnaban por salir, la tragedia de una vida sin Cristo.
    Pastor continuó – Yo tenía una familia bonita, hijos maravillosos y un marido honesto y trabajador. No vivíamos en la abundancia, pero nunca faltó el pan de cada día, hasta que me envicié con la bebida. No sé como sucedió. Llegué a un punto tal que la bebida era lo más importante en mi vida. A veces mi marido llegaba a la noche, cansado de trabajar, y me encontraba ebria y a los hijos con hambre y abandonados. Eso fue el comienzo de la desgracia. El comenzó a pegarme, pero ni con eso dejaba de beber. La vida en nuestra casa se hizo insoportable.
    Un día, mientras él estaba en el trabajo, tuve el coraje de juntar mis ropas, y abandonar el hogar, el marido y los hijos, el menor de los cuales tenía apenas dos años. Entonces vine a este cerro, para sobrevivir, me entregué a una vida promiscua y abandono.
    Dolía ver como el pecado arruina completamente la vida de una persona y la lleva muchas veces a cometer cosas que la propia persona no entiende después.
    Durante el tiempo que el pastor estuvo en ese lugar la mujer siguió asistiendo a las conferencias.
    Un día la mujer dijo al pastor:
    - He sentido que mi vida no puede continuar así. Tengo que dejar de beber. Pero mire pastor, cuando estoy lucida me acuerdo de mis hijos y de mi marido, y la angustia se apodera de mí, y entonces para olvidar, vuelvo a beber y así mi vida entra en el círculo vicioso.
    La promesa de Dios es que el nos libertará de las concupiscencias de éste mundo, que él nos mantendrá sin caída, que él nos dará una nueva naturaleza, que él transformará nuestro ser. Y eso fue lo que sucedió con aquella mujer. Desde el pozo de la angustia, desesperación y la culpabilidad, desde las profundidades de la sombra de miseria y angustia, ella clamó a Dios: “ oh señor transforma mi ser , cambia el rumbo de mi vida, líbrame de la esclavitud del vicio que dormía, dame una nueva naturaleza. Y Dios la oyó. Nadie lo vio, pero el poder de Dios creó una nueva criatura.
    Ella dejó la bebida, pero continuó conviviendo con la tristeza de sentirse abandonada por el marido y los hijos.
    Era una realidad lacerante, heridas las carnes, y hacía sangrar el corazón.
    El pastor dolido por ella, buscó al marido. Era un hombre bueno. Se levantaba todas las mañanas muy de madrugada, preparaba la comida a los chicos y salía para el trabajo. El hijo mayor de doce años calentaba los alimentos para los hermanos menores. El hombre regresaba a su casa de noche muy cansado y todavía tenía que arreglar la casa y levantar la ropa. Era una vida sacrificada.
    Y habiendo amado a los suyos los amó hasta el fin.
    No perdamos de vista la esperanza bienaventurada que es lo que nos hace ser Cristianos victoriosos

  • #2
    Fue difícil para el pastor llegar a él, después de varias visitas, el pastor le dijo que venía en nombre de su esposa. El cambió de actitud, casi lanzando fuego por los ojos y dijo: no me hable de esa mujer, ella arruinó mi vida y la vida de mis hijos, en verdad ella acabó con nuestra vida porque lo que hoy vivimos no es vida.
    Los días fueron pasando, y con el tiempo el pastor se hizo su amigo.
    El pastor le dijo que la esposa que lo había abandonado había muerto, que hoy aquella mujer era otra, que ya no había más, y que sufría por haber abandonado su hogar.

    ¡Ah! El espíritu de Dios consigue cosas que para el hombre son imposibles. Meses después aceptó ver a la esposa. Aquella noche el pastor oró a Dios y le pidió que hiciera un milagro más en la vida de aquella mujer, que tocara el corazón de aquel hombre, que construyera el hogar deshecho por el pecado.
    Existen momentos que marca la vida de una persona para siempre, aquel fue uno de esos momentos en la vida del pastor.
    Allí estaba el marido rodeado de sus hijos. La mujer se acercó y cayó a los pies de ellos
    -perdónenme – dijo llorando- perdónenme, no lo merezco pero, por favor, perdónenme.
    Ya perdí todos los derechos que tenía, no soy nadie, apenas quiero que me permitan cuidar de ustedes. Seré una sierva, nunca reclamaré nada, solo quiero estar cerca y cuidar de todos, y hacer todo lo que dejé de hacer…
    Fueron momentos dramáticos y emotivos.. En el silencio del corazón el pastor continuó orando
    De repente el hombre levantó a la mujer y le dijo:
    -¿Dices que fue Cristo quien te sacó el deseo de beber? Entonces quiero conocer al Cristo que fue capaz de hacer ese milagro.
    Meses después este hombre y aquella mujer y todos sus hijos entregaron su vida a Jesús a través del bautismo.
    ¿Cómo hace Dios esa transformación?
    No se sabe. Pero sabemos que es capaz de producir ese cambio.
    Si Dios es capaz de transformar cualquier vida, el podría cambiar la nuestra.
    Nicodemo al final no pudo resistir más.
    Se acercó a la cruz, tal ves la mirada agonizante de Cristo lo hubiera alcanzado allá abajo, y es posible que Nicodemo clamara: por favor Jesús no te vayas. No sin antes transformar mi ser. Dame la nueva naturaleza de que me hablaste aquella noche. El clamor de Nicodemo fue escuchado. Cristo transformó su ser y aquel hombre miedoso, que un día busco a Jesús amparado en las sombras de la noche, no tuvo miedo de confesar públicamente a Cristo como su Salvador.
    ¿no es maravilloso? El milagro de la conversión puede suceder contigo, cualquier, conmigo con cualquiera que quiera aceptarlo. Tan solo es necesario correr a la cruz de Cristo y reconocer:
    Soy pecador
    Yo no puedo
    Dios si puede
    La palabra de Dios dice que el milagro puede suceder.
    Puede ser ahora, en este momento cuando tu estas leyendo estas notas.
    Dios puede cambiar tu vida hoy
    Y habiendo amado a los suyos los amó hasta el fin.
    No perdamos de vista la esperanza bienaventurada que es lo que nos hace ser Cristianos victoriosos

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    • #3
      Saludos,se agradece el aporte,esta muy bonito

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