Anuncio

Colapsar
No hay anuncio todavía.

No podemos consagrar una parte de nuestro corazón al Señor y la otra al mundo

Colapsar
X
 
  • Filtrar
  • Tiempo
  • Mostrar
Limpiar Todo
nuevos mensajes

  • No podemos consagrar una parte de nuestro corazón al Señor y la otra al mundo

    debemos necesariamente abandonar todo aquello que nos separe
    de él. Por esto dice el Salvador: "Así, pues, cada uno de
    vosotros que no renuncia a todo cuanto posee, no puede ser
    mi discípulo" (S. Lucas 14: 33). Debemos dejar todo lo que
    aleje el corazón de Dios. Los tesoros son el ídolo de
    muchos. El amor al dinero y el deseo de las riquezas son la
    cadena de oro que los tienen sujetos a Satanás. Otros adoran
    la reputación y los honores 44 del mundo. Una vida de
    comodidad egoísta, libre de responsabilidad, es el ídolo de
    otros. Mas deben romperse estos lazos de servidumbre. No
    podemos consagrar una parte de nuestro corazón al Señor y la
    otra al mundo. No somos hijos de Dios a menos que lo seamos
    enteramente
    ¿Creéis que es un sacrificio demasiado grande dar todo a
    Cristo? Haceos a vosotros mismos la pregunta: "¿Qué ha dado
    Cristo por mí? " 45 El Hijo de Dios dio todo para nuestra
    redención: la vida, el amor y los sufrimientos. ¿Y es
    posible que nosotros, seres indignos de tan grande amor,
    rehusemos entregarle nuestro corazón?
    Hay quienes professan servir a Dios mientras dependen de sus
    propios esfuerzos para obedecer su ley, para formar un
    caràcter correcto y asegurarse asì la salvaciòn. Sus
    corazones no son impulsados por un sentido profundo del amor
    de Cristo, sino que procuran cumplir con los deberes de una
    vida cristiana como algo que Dios requiere de ellos para
    poder asì ganarse el cielo. Una religiòn tal no vale nada.
    Muchos se preguntan: "¿Còmo puedo entregarme a Dios?"
    Deseàis entregaros a èl, pero sois moralmente dèbilesk,
    esclavos de la duda, y estàis dominados por los hàbitos de
    vuestra vida de pecado. Vuestras promesas y resoluciones son
    como cuerdas de arena. No podèis controlar vuestros
    pensamientos, impulsos y afectos. El conocimiento de
    vuestras promesas quebrantadas y de vuestros compromisos
    anulados debilita vuestra confianza en vuestra propia
    sinceridad y hace que os sintàis que Dios no os puede
    aceptar; pero no necesitàis desesperar. Lo que necesitàis
    comprender es el verdadero poder de la voluntad. Este es el
    poder que gobierna, que dirige, en la naturaleza del hombre:
    el poder de decidir o de escoger. Todo depende de la acciòn
    correcta de la voluntad. Este poder de elecciòn lo ha dado
    Dios al hombre, y està de su parte el hacer uso de èl o
    o jercerlo. No podèis cambiar vuestro propio corazòn, ni por
    vuestras propias fuerzas darle los afectos del corazòn a
    Dios, pero podèis sì, escogeis servirle. Podèis darle
    vuestra voluntad; para que èl pueda hacer de vosotros lo que
    èl desea, segùn su voluntad. Asì toda vuestra naturaleza
    estarà bajo la influencia del Espìritu de Cristo; vuestros
    afectos se centraràn en èl, y vuestros pensamientos estaràn
    en armonìa con los suyos.
    Los deseos de santidad y de perfecciòn son muy buenos; pero
    si no se sale del deseo, ellos no llegaràn a valer nada.
    Muchos se perderàn mientras anhelan y desean ser cristianos.
    No llegan al punto de ceder la voluntad a Dios. No eligen
    ahora ser cristianos .
    Por medio del ejercicio correcto de la voluntad, puede
    efectuarse un cambio completo en su vida. Cediendo vuestra
    voluntad a Cristo, os unirèis con el poder que està sobre
    principados y potestades. Tendrèis fuerzas de lo alto que os
    mantendràn firmes, y asì, y rindièndoos constantemente a
    Dios, serèis capacitados para vivir una vida nueva, una vida
    de fe.
    camino a Cristo,cap. 5 la consagraciòn
    Para un Cristiano, mientras esté en tránsito hacia el encuentro físico con Cristo, tiene doble ciudadanía, pero la principal debe ser la Celestial: Filipenses 3:20 Pero nuestra ciudadanía está en el cielo, de donde esperamos ansiosamente al Salvador, al Señor Jesucristo,

    no podemos tener doble ciudadania
    escrito esta
    mateo 12:30 El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama.
    lucas 14,33 33 Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todas las cosas que posee, no puede ser mi discípulo.
    FILIPENSES 4,13
    ¡ TODO LO PUEDO EN CRISTO QUE ME FORTALECE¡

  • #2
    Originalmente publicado por nazareo Ver Mensaje
    debemos necesariamente abandonar todo aquello que nos separe
    de él. Por esto dice el Salvador: "Así, pues, cada uno de
    vosotros que no renuncia a todo cuanto posee, no puede ser
    mi discípulo" (S. Lucas 14: 33). mateo 12:30 El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama.
    lucas 14,33 33 Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todas las cosas que posee, no puede ser mi discípulo.
    Mi querido hermano es una entrega total a Dios. La salvacion es 100% por gracias y 100% de entrega a la voluntad de Dios. Primero la justificacion y despues la Santificacion. Muchos se quedan en la Cruz y viven una vida de derrota pues no entran a la santificacion que es una comunion con Jesus 24 hora. Desde el principio siempre han habidos dos clases de adoradores. Cain y Abel, los dos conocían a Dios y los dos trajeron diferentes ofrenda. Abel trajo lo que Dios pedía y Cain trajo lo que el penso.
    ¿Qué ofrenda tu le esta trayendo a Dios? La Palabra de Dios fue revelada para que el hombre conociera la voluntad de Dios en todos los tiempos. Desde el principio la obra de Satanás es engañar y si somos engañado corremos la misma suerte de nuestros primeros padre no entraremos a la nueva Jerusalén.
    El diablo es un mentiroso y usa la Palabra de Dios para engañar. La uso con Eva y tuvo éxito, tambien con Jesus y fracaso pues Jesus conocía la Palabra de Dios y contestaba con un escrito esta y nunca desconfió de sus Padre. Hoy en día se esta predicando una gracia barata. Escucho a muchos Cristianos decir que en la Palabra de Dios dice que no hay ninguno que sea justo y por esa razón tienen excusa para seguir en Pecado. Esa es una gran mentira de Satanás pues es cierto que no hay ninguno que sea Justo hasta que es lavado con la Sangre de Cristo que es la justificación. Pero despues viene la santificación que significa vivir una vida en comunión con Jesus sin Pecado Que la gloria sea para Dios. El Apostol Juan nos dice en 1 Juan 3:6 Todo aquel que permanece en él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido.3:7 Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo. 3:8 El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. 3:9 Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. 3:10 En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios. 3:11 Porque este es el mensaje que habéis oído desde el principio: Que nos amemos unos a otros.3:12 No como Caín, que era del maligno y mató a su hermano. ¿Y por qué causa le mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas.
    Son muchos los cristiano que se han quedado en el atrio de sacrificio “en la cruz” y no han entrado con Cristo en el lugar santo para la santificación.
    Nadie si no hace una preparación y escudriña las escritura por el mismo y obedece lo que dice la Palabra no tendrá parte con Cristo en la nueva tierra. Esto es muy serio pues decidirá donde pasaremos la eternidad. Bien claro lo dijo Jesus en Mateo 7:21 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.7: 22 Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?
    7:23 Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.

    Comentario

    Trabajando...
    X