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El pato: Dios aprueba o no su consumo

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  • El pato: Dios aprueba o no su consumo

    Daniel Villamarin


    MIS SALUDOS A TODOS USTEDES MIS HERMANOS EN LA FE, TENGO UNA DUDA Y QUISIERA QUE USTEDES ME AYUDARAN A RESOLVERLA. EL ASUNTO ES SOBRE: SI DIOS APRUEBA O NO EL CONSUMO DE PATO.

    POR FAVOR QUIERO BASES BIBLICAS O APOYOS DE LA HERMANA ELENA G. DE WHITE.

    DIOS LES BENDIGA Y LES GUARDE. Y RECUERDEN QUE NOS PREPÁRAMOS PARA IR AL CIELO......SU HERMANO DANIEL

  • #2
    Sobre el Pato

    (2) Valerio Rosario Contreras (Republica Dominicana)

    Mi querida hermana el pato esta prohibido comerlo, porque cae dentro de la clasificacion que DIOS dijo que no debemos consumir, si buscas en tu biblia el libro de levitico encontraras la respuesta en el capitulo 11 del mismo. Veras que el señor dentro de las aves nos dijo que podiamos comer aquellas que comen granos y tienen los dedos de sus patas separado, el pato si usted puede notar tiene las patas como aletas por tal razón cae dentro de la especificaciones que DIOS dijo que o debiamos comer.

    Comentario


    • #3
      Sobre el Pato

      Fijate hermano Rosario que leyendo el Capitulo 11 de Levitico no encuentro la mas minima evidencia para apoyar o negar que el pato sea un animal inmundo. Despues de leer el capitulo dos veces, noto sorprendente que las aves inmundas aparecen por nombres. Entre las aves cuyos nombres no aparecen estan el pavo, el pollo y el pato. No se si la version de Deuteronomio que menciona los animales limpios e inmundos imparte alguna informacion adicional.

      La unica razon por la cual sospecho que es inmundo es porque en el hospital donde trabajo, que es uno de los dos hospitales adventistas mas grande del mundo (estamos en competencia con el de Loma Linda ) no se cocina o se vende pato en ninguna forma.

      ¿Que opinan los demas?

      Cualquiera que desee puede traer cualquier otro tema distinto a los que hemos estado tratando.

      Les quiere

      David
      Les quiere,

      David

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      https://twitter.com/foroadventista



      "Mas el justo por la fe (en Jesús) vivirá".

      "Si tengo el don de profecía y entiendo todos los misterios y poseo todo conocimiento, y si tengo una fe que logra trasladar montañas, pero me falta el amor, no soy nada"(1 Cor. 13:2 NVI).

      Comentario


      • #4
        Pato

        (4) Víctor Ocando (Venezuela)

        Es cierto que en la versión Reina- Valera no aparece el pato pero en la de Dios Habla Hoy, se traduce el camalón como cisne; ave ésta, perteneciente a la familia de los pálmipedosa la cual pertenece el pato.

        Levítico 11:18 (Dios Habla Hoy)
        el avestruz, la lechuza, la gaviota, toda clase de gavilanes, 16el búho, el ibis, el cisne, 17el pelícano, el buitre, el cormorán, 18la cigüeña, la abubilla y el murciélago.

        Comentario


        • #5
          Patos

          (5) Víctor Ocando (Venezuela)


          Creo que la traducción de Dios Habla Hoy con respecto al camalón se refiere al camaleón y no al cisne. No obstante esa traducción incluyó esa ave en el texto.

          Sobre animales inmundos....

          El Comentario Bíblico Adventista añade sobre estos animales:

          El cap. 11 de Lev. puede suscitar algunas preguntas y dudas en cuanto a la forma en que aparecen allí agrupados diversos animales. Por eso, recuérdese que fue el sabio naturalista sueco Carlos Linneo (1707-1778) quien puso las bases de la moderna clasificación zoológica en su libro Systema Naturae de 1758. Esta fue revisada por Lamarck (1744-1829), en 1801; en 1829, por Cuvier (17691832), quien introdujo varios cambios al dividir los animales en cuatro ramas; por Leuckart, en 1840; Agassiz, en 1859; Haeckel en 1864 y Ray Lankester, en 1877. Todos ellos dieron forma al aspecto general que presenta la clasificación que usamos actualmente en zoología. En rigor de verdad, la clasificación es artificial, hecha para estudiar en forma ordenada los animales que presentan características comunes.
          En último término, la clasificación que se halla en los libros de ciencia natural es un artificio que no siempre sigue una lógica rigurosa. Afirmamos esto porque una cantidad de animales han sido clasificados -por supuesto mucho después de Linneo - obedeciendo a un criterio basado en la idea de la evolución.
          Entre ellos podemos mencionar al anfioxo, animalito semejante a un "pececito" (supuesto eslabón entre los invertebrados y los vertebrados) que se encuentra en las playas del sur de la Argentina. Otro ejemplo está constituido por ciertos parásitos de algunos calamares que viven en el océano Indico. Se trata del Filum mesozoa, formado por diminutos animales en forma de gusanos, denominados Dicyema y Rhopalura. Los Dicyema viven como parásitos en los riñones (nefridios) de pulpos y calamares. Los Rhopalura son raros parásitos de los tejidos y las cavidades de lombrices y estrellas de mar. Los evolucionistas hacen para estos animalitos toda una gran división -denominada Phylum- porque suponen que son un eslabón entre dos etapas de 771 la evolución; intermediarios entre los animales de una sola célula y los que están formados por muchas.
          Esto confirma lo que ya dijimos, que todas las divisiones en la clasificación son conceptos humanos, puesto que en la naturaleza sólo existen individuos (por ejemplo, un gato) o poblaciones animales (por ejemplo, una colmena).
          Con el propósito de documentar lo que acabamos de afirmar en el párrafo precedente, recurrimos a la autoridad del catedrático Tracy I. Storee, profesor de zoología y zoólogo de la Estación Experimental de Agricultura de la Universidad de California, en Davis. Nos informa: "Los zoólogos concuerdan bastante bien en mucho de lo que atañe a la clasificación animal, pero no hay dos que tengan exactamente la misma opinión en cuanto a todos los detalles. Como resultado, no hay dos libros que contengan esquemas idénticos de clasificación" (General Zoology, pág. 260, McGraw Hill, Book Company Inc., Nueva York, 1951). Esta obra es libro guía en más de uno de los principales museos argentinos.
          Todas las agrupaciones particulares llamadas género, especie, clase, orden, familia, etc. son producto del ingenio humano para estudiar ordenadamente los animales, de los que hay unas 900.000 formas distintas. Nadie podría familiarizarse más que con una pequeña porción de tan gran número de animales conocidos.
          Dado que uno de los propósitos de la zoología es obtener una perspectiva de la totalidad del reino animal, se hizo necesario algún artificio para agruparlos con fines de estudio. Esta función es cumplida por una división de la ciencia llamada zoología sistemática, taxonomía o clasificación. La nomenclatura de los animales se ha basado en sus caracteres y supuesto origen. La llamada clasificación natural se funda en la teoría de la evolución y es un esfuerzo para indicar el supuesto árbol genealógico del reino animal y sus subdivisiones. En tal nomenclatura, los evolucionistas consideran esencial distinguir los caracteres homólogos o de presunto origen similar, y los análogos, o de funciones parecidas.
          En vista de lo expuesto, la nomenclatura que se utiliza en la Biblia es tan legítima como cualquier otra. Al estudiarla se recibe la impresión de que está hecha a propósito en el lenguaje popular para que se pudiera entender con facilidad de qué animales se trataba. Sin embargo, en nuestros días -a muchos siglos de distancia, en ambientes donde hay animales que no existían en las zonas bíblicas y viceversa, y con los problemas propios de los cambios y las mutaciones inherentes a todos los idiomas - se ha perdido o resulta dudoso el significado de varios de esos nombres. Con todo, es posible estudiar la orientación que nos proporciona el pueblo hebreo -por lo menos el sector fiel a las enseñanzas dadas por Dios por medio de Moisés- que los ha transmitido a través de su tradición.
          Así puede ser mejor nuestro conocimiento en los casos de duda, como los que figuran en Lev. 11: 22 donde se habla del "argol" y el "hagab", imposibles de identificar. Anotaremos que "argol" y "hagab" ("jargol" y "jagab" en la BJ) son meras transliteraciones de palabras hebreas; no son en realidad traducciones.
          Anotaremos también que el animal limpio llamado "langostín" (cap. 11: 22) no debe confundirse con el "langostino" marítimo. El primero dispone de cuatro patas, dos "piernas" "para saltar" y es "alado". Es evidente que son características imposibles de confundir con las de un animal marítimo.
          En caso de una legítima vacilación acerca de si determinado animal es "limpio" o "inmundo", bien vale la pena aplicar el sabio adagio latino "En la duda, abstente". Más todavía, es necesario obedecer la admonición bíblica: "El que duda sobre lo que come, es condenado, porque no lo hace con fe; y todo lo que no proviene de fe, es pecado" (Rom. 14: 23).
          CO




          Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón porque de él mana la vida.
          VRO

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